Tradición vinícola, tecnología y control se unen en unas instalaciones pensadas para respetar la uva, acompañar cada proceso y afinar el perfil final de nuestros vinos.
En Bodegas Pedroheras hemos incorporado instalaciones modernas para la elaboración, conservación y embotellado, con el objetivo de trabajar cada vino con mayor control, estabilidad y limpieza de proceso.
La bodega no es solo un espacio de producción, sino un entorno de decisiones técnicas orientadas a conservar la expresión de la uva y a garantizar regularidad en cada añada.
Para la vinificación de nuestros vinos disponemos de despalilladoras, depósitos autovaciantes con camisas de refrigeración, centrifugadoras, equipo de estabilización tartárica y equipo de filtración amicróbica.
Esta base técnica nos permite trabajar con mayor precisión en cada fase de elaboración y conservar mejor el potencial de la materia prima.
Durante todos los procesos de elaboración y conservación se mantiene un control continuo de la temperatura para favorecer fermentaciones lentas y asegurar la fijación de aromas y color.
Ese seguimiento es clave para obtener vinos más equilibrados, limpios y fieles a su estilo.
Disponemos de una planta de barricas de roble francés y americano donde envejecen los vinos destinados a elaborar Pedroheras Crianza y Pedroheras Reserva.
La crianza se entiende como una herramienta para aportar complejidad, redondez y mayor profundidad sin perder la identidad del vino de origen.
En Pedroheras entendemos la modernización de la bodega como una forma de trabajar mejor: controlar variables, proteger la calidad de la uva y acompañar cada elaboración con más rigor.
Esa combinación entre infraestructura, experiencia y criterio enológico es la que permite que cada vino llegue a botella con coherencia y personalidad.
Si cuentas con la edad legal para consumir bebidas alcohólicas en tu país, pulsa ENTRAR; de lo contrario, pulsa SALIR.